Una de las torres de la Catedral de La Plata tiene un ascensor. Uno puede subir a 60 metros de altura para admirar parte de la ciudad. Pero hay una escalera que lleva más arriba, que no es para turistas. Es la protagonista de mi foto.
Este fotoblog es un homenaje a una de mis novelas favoritas, un texto de lectura imprescidible para cualquier fotógrafo: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares.