Bueno. Después de varios meses de trabajar con dos compactas básicas, que me dieron muchísimas satisfacciones -de hecho, la simplísima Kodak C310 demostró ser imbatible en blanco y negro-, pude acceder al campeonato de primera. Vean quién llegó.
Nada menos que una Canon G9. Al lado de la SD300, es una oscura Moby Dick. Y no sólo por el tamaño. Estamos hablando de 12 megapíxeles, modo RAW, controles totalmente manuales, objetivo 35-210 mm equivalente... Es la cámara más potente que he usado, y debo agregar la más hermosa.
Les dejo para el final una foto. Sí, una sola. Es un ángel del Cementerio de San Isidro, norteña localidad del Conurbano donde fui a comprar la G9. Hagan click sobre la imagen para verla en todo su esplendor. Fue reducida al 50% -¡la original pesa más de 5 megas!- pero igual deja ver su calidad.
He visto muchas cosas raras en la vida, pero siempre hay tiempo para otra más. Este señor estaba en Carrefour La Plata, y en su carrito, lo más campante, llevaba a su precioso gato.
La iglesia de San Ponciano (48 y 5) es la más antigua de La Plata. Diseñada por Pedro Benoit, el mismo arquitecto de la ciudad, de la Catedral y del pórtico del Cementerio local, lleva el nombre del hijo menor de Dardo Rocha. En el museo Rocha hay un cuadro del fundador donde se ve San Ponciano por una ventana. Los vitrales, hechos en Coblenza, Alemania, son fabulosos.
Este fotoblog es un homenaje a una de mis novelas favoritas, un texto de lectura imprescidible para cualquier fotógrafo: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares.